¿Cómo sería feliz esta lámpara?

¿Cómo sería feliz esta lámpara?

Una de las técnicas creativas que Steve Jobs usaba, y que también usaba John Lasseter, director de Toy Story y otras (y una de las razones por las que dicen que congeniaron tanto los dos trabajando en Pixar) es la de otorgar a los objetos inanimados características de las personas. ¿Cómo lo hacían? Ante un [&hellip

Una de las técnicas creativas que Steve Jobs usaba, y que también usaba John Lasseter, director de Toy Story y otras (y una de las razones por las que dicen que congeniaron tanto los dos trabajando en Pixar) es la de otorgar a los objetos inanimados características de las personas.


¿Cómo lo hacían? Ante un objeto se lo imaginaban como si fuera una persona: qué pensaría, cómo se movería, cómo interactuaría con otros objetos. Incluso daban un paso más allá y pensaban en la esencia del objeto: ¿qué tenía que pasar para que ese objeto fuera el más feliz del mundo?

La forma de ponerlo en práctica es muy sencilla. Poniendo por caso el ordenador con el que yo trabajo. ¿Qué es lo que haría a mi ordenador ser el más feliz del mundo? Que pueda usarlo para escribir artículos en el blog, que me lo encuentre preparado para funcionar cuando vaya a trabajar con él, y que mi trabajo sea fluido.

Solo con esto ya me surgirán varias cosas que he de hacer: instalar un software para escribir que me ayude a enfocarme, instalar alguna herramienta para gestionar el material de referencia para los artículos, organizar el material de referencia, hacer copias de seguridad frecuentes, hacer limpieza de programas que no uso, usar algún programa de optimización, pensar si necesito hacer alguna actualización de hardware para trabajar más cómodo, instalar un programa para acelerar la escritura…

Como ves, es una forma divertida de definir objetivos. Además, es fácil de explicar a personas de cualquier edad y, quizá, una buen método para introducir a los más pequeños en este tema. Esta técnica puede ser útil en la planificación natural o la revisión por alturas, y nos funcionará muy bien en los siguiente casos, en los que estén implicados objetos:

  • desarrollo de un producto nuevo o mejora de un producto
  • planificación del mantenimiento de casa, coche, ordenador, etc.
  • perspectivas a 9000 o más metros, de los objetos o de nuestra vida donde esos objetos tomen parte de ella

Si asististe a las I Jornadas de GTD o has visto los vídeos recordarás la anécdota del ‘coche feliz’, que es como Jeroen Sangers se refería al objetivo completado de mantener el coche en buenas condiciones.

Daniel Aguayo

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mayo 01, 2012

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