¿Cuantas horas trabajas al día? ¿Ocho? ¿Nueve? Muchas personas hacen eso mismo. Llegan a la oficina por la mañana, se ponen con lo último que dejaron el día anterior o abren su correo electrónico, y a partir de ahí la cosa desemboca en un torrente de trabajo, llamadas y reuniones improvisadas hasta que llega la
Dice David Allen (y la experiencia) que es fácil llenar nuestra lista de próximas acciones con 500 elementos. Eso representa que cada vez que nos sentemos a trabajar, aunque las tengamos separadas por contextos, nos podemos enfrentar a una lista de… ¿Cuantas? ¿100? ¿
Mientras escribía este artículo consulté las previsiones del tiempo para el fin de semana, busqué una receta de espaguetis con mejillones, coloqué un par de fotos en mi muro de Facebook y respondí a varios correos electrónicos no urgentes. El resultado es que he empleado mucho más tiempo de lo que hubiera tardado de haber
Esta semana recibí una consulta por e-mail en la que me preguntaban de qué forma se pueden gestionar los datos privados o confidenciales. Esta persona decía que, por ejemplo, para algunos proyectos tenía recordatorios que podían ser un problema si los veían ojos no adecuados
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