GTD: ¿Son suficiente los propósitos anuales?

GTD: ¿Son suficiente los propósitos anuales?

Navidad la aprovecha mucha gente para reflexionar, año nuevo para marcarse los nuevos propósitos. Pero, aunque aquí hablamos de resoluciones para año nuevo, una persona que use GTD no suele necesitar hacerse estos propósitos de año en año. No es que hacerse buenos propósitos para el siguiente año sea algo incompatible, sino que resulta redundante [&hellip

Navidad la aprovecha mucha gente para reflexionar, año nuevo para marcarse los nuevos propósitos. Pero, aunque aquí hablamos de resoluciones para año nuevo, una persona que use GTD no suele necesitar hacerse estos propósitos de año en año.

No es que hacerse buenos propósitos para el siguiente año sea algo incompatible, sino que resulta redundante e innecesario ante un sistema GTD bien llevado.

Parémonos a pensar qué errores cometemos con los propósitos que, no todo el mundo, pero sí mayoritariamente nos hacemos en estas fiestas para el siguiente año:

  • No tenemos medida: nos proponemos muchos cambios que requerirán más o menos esfuerzo. Como son más voluntad que compromiso, no nos preocupa si podremos hacer todos los cambios a la vez, o si es un buen momento para hacerlos.
  • No planificamos: suponiendo que nos comprometamos, usamos la fuerza bruta para empezar con los objetivos. Si queremos bajar de peso empezamos la primera dieta que se nos ocurra o nos apuntamos a un gimnasio. Pocas veces nos paramos a planificar cuánto tiempo va a durar el proceso, qué resultado exacto buscamos o qué necesitamos (¿un dietista mejor que un gimnasio? ¿un libro sobre algún tema para prepararnos?).
  • No lo revisamos: una vez hemos arrancado, quemamos el cartucho de la motivación y la fuerza bruta. No comprobamos si lo que hacemos está funcionando, y es difícil mantenerse motivado si no somos conscientes de los buenos resultados; por no hablar de que nos hayamos equivocado y estemos andando en dirección opuesta a lo que queremos, sin darnos cuenta.
  • Un año es demasiado tiempo: Si sólo hacemos controles de un año para el otro, a parte de no revisar en mucho tiempo, una vez cumplamos objetivos no podemos añadir más hasta el siguiente fin de año. Por qué desaprovechar ese hueco de tiempo. Por otro lado, hay quien marca como fijo ese tiempo anual, y da por fracasado lo que no se haya conseguido aún; ¡hay cosas que se tarda más en conseguir que un año! Pero es difícil darse cuenta si no hay un plan detrás.

Pasar el año con GTD

Si usamos un sistema GTD, todo el año es un trabajo continuo para avanzar hacia nuestros objetivos sin parar. Cada semana hacemos una revisión, donde vemos si todos los objetivos están activos o, por el contrario, alguno está parado. Ahí podemos medir qué resultados estamos teniendo y hacer correcciones si es necesario.

Cada cierto tiempo hacemos las revisiones por alturas, que nos sirven para ver cuales son nuestros próximos objetivos, y si estamos yendo en la dirección que queremos. En cada momento podemos decidir siempre si añadir un nuevo objetivo en nuestro camino, si hemos cumplido un propósito que nos habíamos hecho o si, quizá, una meta que nos habíamos marcado ha dejado de interesarnos.

Por esto, entiendo que es bueno hacer las reflexiones de Navidad y los propósitos para el próximo año, siempre es mejor tener una voluntad de mejora que seguir como estamos para conseguir lo que tenemos. Pero si te tomas en serio tu crecimiento, recomiendo por encima de todo una serie de hábitos de definición de objetivos, revisión y trabajo como los que proporciona el método GTD. Quizá te puedas proponer para el próximo año aprender a usar GTD, ¿no? ;-)

Fotografía: Now!!! por coquetboy

Daniel Aguayo

¿Te ha gustado este artículo?

Si es así, compártelo con el mundo o suscríbete a nuestro RSS feed

Comentarios de los usuarios

3 comentarios y sumando...

  1. Juan Martínez de Salinas

    diciembre 21, 2009

    Buenos días,

    Excelente reflexión.

    Todos nos planteamos objetivos para el año siguiente sin planificación y sin previsión de ir marcándonos plazos de revisión para mirar los avances. Este tipo de comienzos están abocados al fracaso rápido y seguro. Todo cambio conlleva paciencia y fuerza de voluntad que apoyada con un calendario adecuado de objetivos tiene muchas posibilidades de triunfar.

    Saludos,

    Juan

  2. Fernando Álvarez

    diciembre 21, 2009

    Efectivamente estoy contigo Daniel, y además creo que solo para el tema de los objetivos podría definirse una metodología tan amplia como GTD, ya que incluso solo el decidir hacia donde quieres ir ya supone una aventura interesante…
    Un abrazo,
    Fernando

  3. José Luis Gato

    diciembre 21, 2009

    Buenas tardes,

    Una interesante reflexión. Si quieres soñar despierto y proponerte metas inalcanzables, este es el momento perfecto del año. Si lo que quieres es llevarlas a cabo, quizá como bien dices, lo principal sería empezar aprendiendo GTD. :)

    Un saludo,
    José Luis Gato

Deja tu comentario

Default User

Your Name

diciembre 21, 2009

* Nombre, Email y Comentario son obligatorios

Sígueme en las redes sociales
Follow Me on Pinterest
Suscríbete