GTD: Qué hacer con las acciones que retrasamos
Las listas de próximas acciones pueden contener muchos elementos, que se van renovando a medida que hacemos, capturamos y revisamos. Pero con el paso de los días a veces hay acciones que no se mueven, llevan semanas en la lista pero no las hacemos nunca.
Hay varias razones por las que pasa esto, y cada una tiene su solución:
- Es un proyecto y no una acción: si al procesar no hemos sido cuidadosos, podemos haber apuntado un proyecto sin desglosar en la lista de próximas acciones. Más adelante, al leerla, no la haremos por creer que es una acción muy ‘difícil’. Si es así, vuelve a procesarla y a hacer algo de planificación natural con ella.
- No hemos clarificado el resultado: para que una acción tenga sentido, hemos de definir exactamente cuál es el resultado que buscamos. Esta definición se debe hacer cuando procesamos, porque es el momento en el que pensamos. Por ejempo, la acción “hacer algo con el televisor viejo” no clarifica lo que se ha de hacer. Prueba a usar un verbo distinto a “hacer” y no uses palabras vagas como “algo” o “algunos”; sé concreto.
- No es una acción ‘importante’: si siempre hacemos las acciones importantes, nos quedarán las que no van a ganar suficiente importancia, como puede ser colgar un cuadro frente a acciones de proyectos laborales. Realmente lo que pasa es que no percibimos su importancia real, porque son compromisos (con nosotros o con los demás) que no estamos cumpliendo, y no hacerlas puede traer peores consecuencias. Así que en este caso, recordaremos la importancia real que tiene la acción, o la que puede tener no hacerla (sus consecuencias negativas).
- La acción no es la próxima acción: “cambiar las pilas del mando a distancia” es una acción que no podremos hacer hasta que tengamos pilas nuevas. ¿Has anotado “comprar pilas” en tus listas? No delegues ninguna próxima acción a tu memoria.
- Está en un contexto erróneo: puede ser una llamada en el contexto de los recados, algo muy evidente, pero puede ser algo más sutil, como anotar un “comprar un diccionario” en un contexto “comprar” que realmente sólo revisamos cuando vamos al supermercado (y donde no encontraremos diccionarios). Cambia la acción de contexto o crea uno más adecuado.
- No revisamos un contexto con frecuencia: si no tenemos hábito de revisar todos los contextos que se aplican en una situación, ya sea por comodidad, por tener un exceso de contextos o por obviar que no habrá nada útil, se nos escaparán las acciones que haya en ellos. Si es así, revisa tus hábitos y tus contextos, para ver si tienes todos los que necesitas pero no más de los que necesitas.
- La acción no está actualizada: una acción consiste en una instrucción que queremos seguir para obtener un resultado que deseamos. Con el tiempo, puede que ya no deseemos ese resultado o no tenga sentido la acción para nosotros. Por eso tenemos que revisar semanalmente las acciones y comprobar si realizarlas todavía es útil para nosotros.
- La acción es muy larga: la mente crea resistencia a las acciones muy largas. ¿Crees que puedes terminar la acción en menos de 20 minutos? Si no es así, quizá puedas desglosarla en elementos más pequeños, o quizá después de todo sea un proyecto.
Fotografía: Dumbbells, por Iwan Gabovitch
Comentarios de los usuarios
4 comentarios y sumando...
Deja tu comentario
Sígueme en las redes sociales
Suscríbete
Categorías
- Aprendizaje
- Comunicación
- concentración
- Curso
- Desarrollo Personal
- descanso
- Du Tudú
- firefox
- fuerza de voluntad
- gmail
- GTD
- Hábitos
- Invitados
- iphone
- Jornadas GTD
- Libros
- Móviles
- Motivación
- objetivos
- Organización
- Procrastinación
- Productividad
- Recursos
- Sueño
- todo
- trabajo
- Trucos
- Uncategorized
- Video
- Webapps
Blogroll
Archivo
- mayo 2013
- marzo 2013
- febrero 2013
- enero 2013
- noviembre 2012
- septiembre 2012
- junio 2012
- mayo 2012
- abril 2012
- marzo 2012
- enero 2012
- diciembre 2011
- octubre 2011
- septiembre 2011
- agosto 2011
- julio 2011
- junio 2011
- mayo 2011
- marzo 2011
- febrero 2011
- enero 2011
- diciembre 2010
- noviembre 2010
- octubre 2010
- septiembre 2010
- agosto 2010
- julio 2010
- junio 2010
- mayo 2010
- abril 2010
- marzo 2010
- febrero 2010
- enero 2010
- diciembre 2009
- noviembre 2009
- octubre 2009
- septiembre 2009
- agosto 2009
- julio 2009
- junio 2009
- mayo 2009
- abril 2009
- marzo 2009
- febrero 2009
- enero 2009
- diciembre 2008
- noviembre 2008
- octubre 2008
- septiembre 2008
- agosto 2008
- julio 2008
- junio 2008
- mayo 2008
- marzo 2008
- febrero 2008
- enero 2008
- diciembre 2007
- noviembre 2007
- octubre 2007
- septiembre 2007
- agosto 2007
















marzo 14, 2011
Me gusta esta lista: incide en las dificultades prácticas de por qué procrastinamos que una vez resueltas nos permitirán trabajar mejor que cualquier sermón del estilo “hay que trabajar más”.
marzo 14, 2011
Muy buen artículo! Precisamente lo que necesitaba: un empujoncito para pasar a la acción.
Gracias
marzo 14, 2011
Un lista muy buena de “errores habituales”, sobre todo cuando se empieza a implantar GTD. Corregir esos errores te lleva a procesar, revisar y organizar de manera más efectiva, lo que es una gran ayuda.
marzo 14, 2011
A propósito de las “acciones que no son imporantantes” a menudo nos vemos encerrados en situaciones estúpidas por no razonarlo un poco. Por ejemplo: me gusta leer pero no tengo tiempo porque tengo que sacar adelante esta gran tarea, pero llegado un momento esta gran tarea me pesa demasiado y me evado un rato en Facebook. Y si lo pensase por un momento me apetecería mil veces más leerme un par de páginas de mi libro antes de meterme en Facebook.
Curiosos triángulos, un saludo.
Iago
El último [type] de Iago Fraga…Una solución eficaz para recuperar la concentración tras una interrupción