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GTD: Deja sólo la fruta fresca en tu sistema


Pon por caso que en tu casa tienes un cajón lleno de naranjas. Alguna vez te habrá pasado que al tomar una naranja ves que se ha estropeado. ¿Qué haces con ella? La tirarás a la basura, no se te ocurre devolverla al cajón.

En GTD también hemos de encontrar las naranjas en mal estado y separarlas del resto. En parte esto lo haremos con las revisiones, que nos ayudan a mantener la confianza en el sistema.

Otro hábito relacionado es el de organizar. Se hace mucho hincapié en distinguir las acciones que deben ir a una agenda y las que se han de apuntar en la lista de acciones.

Si devolvieras la naranja podrida al cajón, lo más probable es que pudra la fruta más cercana y así hasta que se estropeen todas las naranjas del cajón.

De la misma forma, si mezclas acciones en tu calendario, no distinguirás las que deben hacerse aquél día, tendrán toda la misma importancia. Así, la acción sin fecha ‘contamina’ el resto de acciones de aquél día, y uno deja de dar la prioridad que merecen las acciones con fecha.

Lo mismo es aplicable a acciones apuntadas por error en el calendario, que si no las hacemos las hemos de traspasar a otro día; o listas con contextos que no se adaptan a nuestra forma de trabajar.

Por tanto, vale la pena mantener saneado nuestro sistema, tener siempre la fruta bien fresca. Cuando lo alimentemos hemos de poner cuidado al procesar las cosas y decidir cómo lo vamos a organizar. Después de usarlo, revisaremos el sistema en busca de naranjas estropeadas.

Fotografía: Oranges in my supermarket por Patrick Hoesly

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