Entrar en un estado productivo
Cuando mejor trabajo es cuando estoy en un estado de mente como agua. Así le llama David Allen, otros le llaman fluir, pero lo importante es como estoy en ese momento: no hay otra cosa en mi cabeza que no sea hacer la tarea que tengo delante. Son esos momentos en los que estoy tan absorto en lo que hago que no me doy cuenta de como pasa el tiempo.
Seguro que sabes de qué te hablo, es algo que de forma natural te sucede algunas veces al día. Si de forma espontánea podemos entrar en un estado tan productivo, ¿no sería fantástico crear un ambiente propicio para ello?
Lo que necesitamos son estos ingredientes:
- algo en qué enfocarnos
- un ambiente en el que poder trabajar seguido, sin interrupciones
El primer ingrediente se suele descuidar bastante al hablar de la mente como agua, pero es evidente que tenemos que saber qué hacer antes de ponernos a hacerlo.
Necesitamos escoger una acción concreta, bien definida, que vayamos a llevar a cabo. Algo concreto que sepamos cómo hacerlo y entendamos el resultado que queremos obtener. Dicho de otra forma, hemos de tener claro con qué nos vamos a poner. Si nuestra mente no sabe qué tiene que hacer o cómo hacerlo es imposible que se esfuerce por conseguirlo.
Te voy a poner un ejemplo. Me ha costado un buen rato abrir el editor de texto con el objetivo de escribir un artículo, y aún así he estado escribiendo unas cuantas líneas hasta que las palabras han empezado a fluir. El punto de inflexión ha sido cuando mi objetivo ha cambiado de “escribir un artículo” a “escribir un artículo sobre la ‘mente como agua’”. Como ves, lo primero parecía una tarea definida pero no lo era.
Una vez puestos en la tarea nos podemos encontrar más o menos dificultades, atascarnos en algún punto, etc., pero seguiremos adelante porque todos nuestros recursos están volcados en el trabajo. Lo “único” que puede suceder para romper este estado es que nos interrumpan.
En el caso de que nos interrumpan el estado productivo, volver a él puede llevarnos hasta 20 minutos en función de a qué nivel nos “saquen” de ese estado. No es una tontería, en mi caso un estado de productividad suele incluir estar sintonizado con un problema a resolver, pensar en un lenguaje no natural, recordar las reglas del juego del trabajo, tener en memoria la estructura completa del proyecto, y unos cuantos detalles más. Volver a colocar todo esto en la mente no es sencillo. ¿Qué tipo distinto de información necesitas tener tú en mente cuando trabajas?
Las interrupciones pueden venir de dos lugares:
- de fuera de nosotros: a saber, compañeros de trabajo, llamadas de teléfono, alertas del ordenador, alarma de incendios, y cientos más.
- de dentro de nosotros: ideas que aparecen fugazmente por nuestra cabeza, preocupaciones recurrentes o la llamada de la naturaleza.
Las interrupciones son algo que existe, que forma parte de nuestra realidad y no debe ignorarse por completo sino, que debemos aprender a gestionarlas. Hay varias opciones y técnicas a este fin, que de forma implícita están contenidas en GTD, pero que igualmente puedes aprender por tu cuenta si estas tres letras te asustan.
Una vez te hagas con estos dos ingredientes, tu mente será un espacio abonado para entrar en el estado de alto rendimiento productivo de mente como agua.
¿Crees que hay algún otro ingrediente que podamos añadir a la receta para mejorar aún más nuestra predisposición? Explícanoslo en los comentarios.
Fotografía: English106 via Compfight cc
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enero 17, 2013
Muy buen artículo. Siempre he pensado que las teorías de productividad y los métodos son geniales, pero si no somos capaces de mantener la concentración en las tareas que estamos haciendo vamos a avanzar muy poco XD
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