Quitar un mal hábito, adoptar un hábito bueno

Quitar un mal hábito, adoptar un hábito bueno

Sabemos por nuestra naturaleza que una vez nos acostumbramos a algo es fácil que esta costumbre nos acompañe sin mucho esfuerzo. También sabemos que hay algunas cosas que si las hacemos de una forma en lugar de otra nos van a ayudar a mejorar nuestra productividad o calidad de vida. Es por esto que en [&hellip

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Sabemos por nuestra naturaleza que una vez nos acostumbramos a algo es fácil que esta costumbre nos acompañe sin mucho esfuerzo.

También sabemos que hay algunas cosas que si las hacemos de una forma en lugar de otra nos van a ayudar a mejorar nuestra productividad o calidad de vida. Es por esto que en el mundo de la productividad le damos mucha importancia a los hábitos, porque automatizamos una mejora.

Por otro lado, no todos los hábitos son buenos. En ocasiones seguimos malos hábitos porque nos aportan algo. El problema es que tan arraigados están unos hábitos como los otros.

¿Cómo podemos sacar provecho a esto?

Aunque parezca evidente, una forma de hacerlo es sustituyendo un hábito malo por uno bueno.

Lo primero será complementar lo que nos da ese mal hábito para que nos sea más fácil dejaro. Pongamos que queremos dejar de comer comida grasienta y poco sana. Buscaremos un alimento sustitutivo que nos guste y nos sea tan fácil de encontrar y comer como el que queremos dejar. Si tenemos la necesidad cubierta, ¿qué razón tendremos entonces para conservar el mal hábito?.

En segundo lugar, puede que nos asuste el esfuerzo de abandonar un hábito. No nos engañemos, vamos a necesitar fuerza de voluntad. Incluso si es necesario, podemos necesitar ayuda de un especialista (como en el caso del tabaco u otras adicciones).

Lo que hemos de hacer es usar este factor en nuestro favor. Pensemos que este mismo esfuerzo, si no nos lo propusiéramos, espontáneamente no surgiría, ¿verdad? Pues hemos de pensar que, cuando adoptemos el hábito positivo que queremos, también nos costará perderlo.

Se dice que una vez adquieres un hábito, ya no lo pierdes. Personalmente creo que sí se puede perder, que todo depende de lo que nos motive ese hábito y lo natural que sea para nosotros. Si nos cargamos con un hábito que hagamos a desgana, por más positivo que sea, nunca arraigará en nosotros de la misma forma que uno que lo ha hecho naturalmente. Por eso hemos de escoger con cuidado en qué consisten exactamente los hábitos que queremos tomar.

Foto: Burgermeister burger and fries, por Marshall Astor

Daniel Aguayo

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Comentarios de los usuarios

2 comentarios y sumando...

  1. SuKi

    marzo 27, 2009

    Me gusta mucho este tema y comparto el enfoque que le has dado ;) Un saludo

  2. dani

    marzo 27, 2009

    @SuKi Gracias por tu aportación :) Un saludo.

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marzo 27, 2009

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